En el hogar de “La Vaca que ríe”

¡Por fin vacaciones! A las nueve y media de la mañana, antes de llegar a la frontera con Francia, en los puentes peatonales que atraviesan la autopista se diseminan pintorescos indígenas de Yellowland ataviados con sus iridiscentes parafernalias, algunos protegidos por paraguas amarillos, los más parapetados tras lonas reivindicativas rotuladas en inglés. Desafían los 32 grados de temperatura que nos asolan -literalmente- para saludar a los vehículos de camino a Francia. En un puente de la Catalunya Nord se repite la misma estampa, pero con la cartelería en catalán. La fe mueve montañas y hastía a los descreídos.

gîte-jouheLlegamos a Jouhe, nuestro destino, varias horas después: el camino es largo y la autopista, un lento fluir de automóviles con familias a la fuga. Nos alojamos en “De Pierre et de Lumière”, una deliciosa finca con piscina y zona chill-out que alberga tres apartamentos y un par de habitaciones rurales, ubicada en el departamento de Jura y también muy cercita de la región borgoñesa de Côte d’Or y sus ricas mostazas y sus afamados vinos. Amaël, la propietaria, es encantadora y nos proporciona un fabuloso mapa turístico y tal abundancia de opciones y datos sobre los alrededores que podríamos dedicar varios días a recorrerlo todo. No obstante, como únicamente disponemos de dos semanas, seleccionamos aquello que nos resulta más atractivo y nos disponemos a explorarlo.

ile art 2Los alrededores de Jouhe están salpicados de bonitas aldehuelas que, aunque vivieron tiempos mejores antes de la filoxera, preservan su encanto borgoñón incluso careciendo de viñedos. Rainans, Menotey, Montmirey-la-Ville, Pesmes y Malans exhiben un vistoso mosaico de casitas de piedra con carpintería en gris, azul y granate, algunas decadentes, otras primorosamente recuperadas, sobre la que se arraciman flores de brillantes colores y las aterciopeladas escamas de la hiedra. En Malans el parque de esculturas Andrea Malaer, Ile Art, de entrada libre, extiende su impactante colección de piezas volumétricas alrededor del Château Sainte Marie, creando un curioso contraste de formas y texturas que también se adentra en el bosque colindante al jardín del palacete.

DoleMuy cerca de Jouhe, a orillas del Doubs, se asoma Dole, que en su día fue capital del ducado de Borgoña y hoy es una agradable aldea con dos coquetos rincones, el canal des Tanneurs, donde a partir del siglo XIII trabajaban los curtidores de la villa, y la Place Aux Fleurs, levantada en el siglo XIX en el espacio que ocupaba el matadero municipal. Su mayor orgullo es que el célebre bacteriólogo Louis Pasteur es hijo de la villa, como si tuviera algún mérito el lugar donde le nacieron -la cuna, siempre sobrevalorada-. Al otro lado del río se extiende la Fôret de Chaux, un vasto robledal -200 km cuadrados de nada- que acoge con su refrescante manto arbolado a los paseantes que recorren sus senderos. En una de sus esquinas, las Baraques du 14 rememoran el devenir de un poblado donde se transformaba en carbón la madera del denso bosque.

saline royalDos de las visitas incontournables del departamento de Jura son la Grande Saline de Salins-les-Bains, que empezó a funcionar en el siglo VIII y donde se continuó extrayendo sal en precarias condiciones hasta 1962, y el conjunto arquitectónico dieciochesco de la Saline Royal de Arc-et-Senans, que hasta el 21 de octubre acoge una exposición temporal sobre las ciudades ecológicas imaginadas por Luc Shuiten, rebosantes de habitárboles y soluciones de movilidad sostenible. Sus ilustraciones parten de la inspiración floral del movimiento modernista, pero despegan y rebasan sus límites para proponer que la vida se integre en las estructuras urbanas y que las construcciones crezcan al ritmo de la vegetación que las puebla. Desde ya me declaro superfan del fascinante arquitecto organicista belga.

Los franceses son los reyes de la mercadotecnia. Antes de llegar a Arbois, en la cartelería de la carretera comarcal leemos Arbois, vignoble reputé. Voy a proponer al ayuntamiento de mi ciudad que incluyan en la señalética vial la leyenda Barcelona, afamada metrópolis. O mejor no, vaya a ser que nos invadan todavía más turistas. cascade des tufsEl mayor interés de la pequeña población vitivinícola -lo que ellos califican de flânerie gourmande no es más que una profusión ad nauseam de vinaterías- es atravesarla para llegar a Les Planches près d’Arbois, un salto de agua también conocido como cascade des Tufs, que se despliega en forma de abanico desde un risco calcáreo moldeado por las dentelladas hídricas.

Entre Arbois y Lons-le-Saunier, atravesando Château-Chalon, sus terrazas de viñedos y sus imponentes vistas, discurre una vía asfaltada, jalonada por la pertinaz rotulación autóctona de autobombo, que serpentea por la comarca vitivinícola donde se produce el preciado Vin Jaune. vinjauneFueron las abadesas de Château-Chalon quienes empezaron a elaborar el precioso caldo con uva blanca de la variedad savagnin. Cuentan los lugareños que, como las monjas tenían vetados los placeres de la carne, se concentraron con fervor en cultivar este oro líquido emparentado con el vino de Jerez: ambos se elaboran sous voile, un velo protector de levaduras que preservan su oxígeno y les confieren un aroma y un sabor muy particulares. En boca resultan muy parecidos, quizás un poco más suave el francés que el andaluz, aunque el protocolo para descorcharlo es distinto, ya que el Vin Jaune hay que abrirlo 24 horas antes de saborearlo y conviene degustarlo de 14 a 16 °C.

De camino a Lons-le-Saunier, la bonita aldea de Baume-les-Messieurs invita al paseo y a la apacible pausa. Su cautivadora arquitectura popular se acogolla en el corazón de un circo y dibuja en el verde paisaje pinceladas de piedras pardas y tejas rojizas.

la vaca que ríeLa Maison de la Vache qui Rit es un museo pop que despliega, en minuciosa exposición, una completa colección histórica de envases y cartelería de la emblemática marca: para dos publicistas como nosotros, el espectáculo resulta verdaderamente fascinante. No deja de ser un acierto que en su día decidieran que el naming fuera traducible, así los consumidores de quesitos de todo el planeta pueden sentir cierto sentimental apego por el buque insignia de la fábrica Bel. Ojiplática me deja que familias al completo abonen el precio de la entrada al templo de una empresa privada: 7,50 euros los adultos y 4,50 euros mis adolescentes hijas. Cosas de la sociedad de consumo.

Como curiosidad: la otra marca jurasiana de referencia es Vilac, que fabrica primorosos juguetes para niños de todas las edades. Como el madurescente padre de mis hijas, sin ir más lejos, que adquiere un precioso bólido de madera en una juguetería de Dijon.

Dijon_-_Musée_de_la_vie_bourguignonne_119El Musée de la vie bourguignonne de Dijon, de entrada gratuita, tiene trampa: la planta baja alberga una inquietante colección de indumentaria popular que luce igual que si estuviera embalsamada. Viene a ser una especie de prueba, porque si se superan el desasosiego y las ganas de salir corriendo y se continúa hasta la primera planta, se descubre una interesantísima recreación del antiguo tejido comercial de la ciudad desde 1789 hasta 1939. En cuanto al nuevo, Dijon depara numerosas y agradables sorpresas. Las calles de su centro histórico todavía están en proceso de recuperación -y patas arriba este mes de agosto-, pero todo y así merece mucho la pena perderse en ellas para, simplemente, flâner, que dirían los lugareños.

Estacionamos el coche en la rue Verrerie para acercarnos a ver la Maison à Trois Pignons, un curioso inmueble con tres fachadas edificado en 1440, y continuamos en agradable caminata por los aledaños de la place François Rude -los martes y los viernes hay mercado- hasta la rue de la Liberté. A nuestro paso observamos las bonitas fachadas de las maisons à pains de bois medievales que se conservan.

armesEl Musée des Beaux-Arts de Dijon, ubicado en el Palais des Ducs et des États de Bourgogne, también es de acceso gratuito, por lo menos mientras continúen sus obras de remodelación. En estos momentos tan solo exponen su colección de piezas medievales y renacentistas que, personalmente, considero bastante grimosa, sobre todo la sección de armas. Llamadme escrupulosa, pero es ver lanzas, ballestas y espadones –había uno de proporciones tan colosales que solo podría asirlo Goliat- e imaginar cráneos abiertos y miembros despedazados. Claro que a mí el culto a la guerra me parece una depravación. Sin embargo, en los lugares más recónditos de nuestro país vecino te topas con monumentos aux enfants morts pour la France. Más que de patriotas asesinados, habría que referirse a ellos como los cadáveres fruto de la estupidez de la especie humana, el tono grandilocuente y chauvin me parece tan inquietante como descorazonador.

voiture-ancienne-moutarderie-fallotMejor retomemos la senda bucólica y pastoril. Cerca de Dijon, en el delicioso pueblecito de Beaune, abre sus puertas para organizar visitas guiadas la afamada mostacería Edmond Fallot, que todavía elabora sus productos utilizando un molino de piedra. Entre sus clientes figuran prestigiosos chefs de todo el mundo: la calidad de sus mostazas es excepcional. Marie Thérèse nos glosa la historia de este condimento y la evolución de la empresa familiar con entusiasmo contagioso y orgullosa satisfacción. Habla despacio y vocaliza cuidadosamente para que los que no somos francófonos no perdamos detalle de su explicación. Es una mujer entrañable y gracias a ella nos asomamos un poco a los secretos de la buena mostaza y la cultura borgoñona. Si tenéis ocasión, no os perdáis la visita, también hay opción de hacerla en inglés.

cluny okTambién en la región de Borgoña, pero más allá de Chalon-sur-Saône, se extienden interminables colinas esmeraldas cuajadas de viñedos y aldehuelas tan arrebatadoras como Saint Gengoux le National –podría quedarme a vivir allí- o Cluny, cuya emblemática abadía benedictina quedó en desuso en 1790 como daño colateral de la primera revolución burguesa -si la visitáis, no os perdáis el audiovisual que recrea cómo era la grandiosa iglesia-. Los monjes hay que buscarlos en l’Abbaye de Cîteaux, donde todavía practican el trabajo artesanal, la plegaria, la humildad, la introspección y el voto de silencio de la orden del císter.

grotteEstos días de vacaciones comprobamos de primera mano que el cambio climático no solo provoca estragos en Barcelona. Nada como penetrar en las Grottes d’Osselle para guarecerse del tórrido clima estival: sus calcáreas oquedades permanecen a 13 °C durante todo el año. De hecho, junto a la taquilla, un par de cestas provistas de prendas de abrigo invitan a tomar prestada alguna sudadera o tal vez una rebeca de punto, en plan Ed Wood. Nos conduce a través de los recovecos excabados durante siglos por las aguas subterráneas un apolíneo estudiante de ojos azules y mirada lánguida, que seduce a mis hijas al primer pestañeo mientras habla de estalactitas, estalagmitas, osos cavernarios y murciélagos. Por cierto, uno de esos huraños quirópteros se cuela en nuestro apartamento con nocturnidad y alevosía una de esas madrugadas de calor sofocante en que dormimos con las ventanas abiertas de par en par. El pobre animalillo no sabe cómo salir y rebota contra las paredes como una pelota de tenis hasta que lo atrapamos y lo liberamos al exterior.

hérissonEl parque natural regional de Haute-Jura es una pequeña Suiza que delimita con la verdadera patria de los corruptos: al otro lado de la frontera quedan Ginebra y el lago Léman. La joya de la corona del macizo montañoso son las siete cascades du Hérisson, que se avistan en un recorrido de tres horas -contando ida y vuelta- que se encarama ascendiendo por escarpados riscos -pordiosquésuplicio-. Desafortunadamente el ardiente estío ha causado estragos en el otrora impetuoso torrente: tan solo vislumbramos una triste lengua de agua que a duras penas lame los roquedales. Más que cascadas son salpicones, el esfuerzo solo merece la pena por la agradable temperatura primaveral del itinerario. Un consejo: a quien madruga, dios le ayuda a soslayar las hordas de visitantes. Y otro más, de pura supervivencia: cuando estéis por Borgoña Franche-Comté, salid cada día de casa pertrechados con vuestra cestita de víveres, abundan los horrirrestaurantes maltrataturistas. Al lado de las cascades du Hérisson, sin ir más lejos, extiende sus aguas el lac de Chalain, cuya agradable y poco concurrida playa cuenta con socorrista, bar, aseos y zona de pícnic. Es un buen lugar para solazarse y reponer fuerzas tras la larga caminata, aunque si consultáis el plano de la route des Lacs seguro que encontráis otras vivificantes opciones.

bancoSin embargo, para nosotros, el mejor rincón para descansar ha sido “De Pierre et Lumière”, un acogedor y coqueto refugio donde poner kilómetros de por medio tanto física como mentalmente. Y luego, apagar el ordenador e ignorar los correos electrónicos y las noticias. Olvidarse del recurrente insomnio. Ducharte sin prisas mientras tu familia prepara el desayuno. Desperezarte en la piscina a la espera de que tus hijas tengan a punto el almuerzo. Acabar un libro y empezar otro. Leer mañana, tarde y noche, devorando páginas con ojos hambrientos tras intensos meses de vivir a salto de mata.

Dos semanas en modo pausa. Sí, las auténticas vacaciones, reconfortantes y reparadoras, eran esto.

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