La Côte Vermeille

La también llamada côte rocheuse -costa rocosa- se extiende desde la playa del Racou de Argelès-Sur-Mer hasta Portbou. Es un litoral escarpado que alterna peñascosos acantilados con colinas cuajadas de viñedos y poblaciones pesqueras que han preservado su carácter marinero.

BanyulsBanyuls-Sur-Mer se asoma al mar donde el Pirineo se funde con el Mediterráneo. Esta pequeña y apacible localidad es conocida por el célebre vino dulce que lleva su nombre y por ser la cuna de Aristide Maillol, cuyos restos reposan en el jardín de La Métairie, la casa donde residió de manera intermitente desde 1910 hasta 1944, cuando falleció en un accidente de coche. El refugio donde el escultor pasaba los inviernos es hoy un museo abierto al público. Algunas de sus obras también se pueden contemplar mientras se pasea por su ciudad natal.

PaulillesFabricaEntre Banyuls-Sur-Mer y Port-Vendres merece la pena detenerse en el Grand Site de l’Anse de Paulilles. Abierto todo el año y de acceso gratuito, es un espacio natural protegido donde desde 1870 hasta 1984 se ubicó la fábrica de dinamita Nobel. Aunque el político neogaullista Jean-Claude Méry intentó construir en esa área privilegiada un puerto deportivo de lujo, la oposición popular detuvo el proyecto. Tras importantes trabajos de recuperación y saneamiento, desde 2008 Paulilles es un paraje encantador donde el bucólico paseo se combina con la memoria del uso industrial del lugar, que se abre al mar desde sus tres playas, la del Forat, la de Paulilles y la de Bernadi.  En mi opinión merece especial atención l’atelier des barques, el taller donde se recuperan todo tipo de embarcaciones marineras catalanas, desde pequeños barcos de pesca o de recreo hasta pedalones: los visitantes pueden asomarse a la nave donde se desarrollan los trabajos desde una pasarela que orilla el techo.TallerBarcasDentro

Desde la playa Bernardi de Paulilles parte un sendero litoral de 6 km de largo -unas dos horas y media de camino- que llega hasta el faro de Cap Béar, en el municipio de Port-Vendres, el principal puerto pesquero de los Pirineos Orientales y el único de aguas profundas del departamento -atención, cruceros, olvidad Collioure y soyez les bienvenus a Port-Vendres-. Experiencia en las artes de pesca no les falta: su bahía natural ya era utilizada como fondeadero por los romanos.

CollioureGeneralLa hiperactiva Port-Vendres no puede competir con su vecina Collioure, la prototípica población del pintoresquismo mediterráneo, con permiso de Cadaqués. Para estacionar el coche hay que rezarle a alguna patrona de los imposibles, pero como somos ateos nos encomendamos al turista-hastiado-que-se-pira-y-nos-deja-un-hueco. Nuestra impía plegaria funciona y, por fin, conseguimos aparcar. Solo nos resta hacer cola ante el parquímetro: con esta moda de tener que indicar el número de matrícula en el tique, todo se ralentiza.

Nos encaramamos por las calles menos transitadas de Collioure para apreciar mejor tanto las alegres fachadas pintadas en tonos pastel y engalanadas con floridas macetas, como las tuberías de desagüe esmaltadas en vivaces colores. Al doblar una esquina, insospechadamente, nos topamos con una tiendecilla donde una tímida muchacha vende sus creaciones: tarjetas ilustradas con primorosos dibujos y cantos rodados decorados a mano. Mariola escoge una postal preciosa para escribir a su amiga Alzina y despierta toda mi ternura: en la era de internet, enviar cartas por correo es una prodigiosa excentricidad.

Por pura casualidad me reencuentro con la sombrerería donde hace unos años adquirí una pamela divina. Tras comprobar que continúan contando con tallas para cabezas hiperdimensionadas como la mía, adquiero otro sombrerazo: es un alivio poder cubrirse el cráneo sin peligro de obstruir el flujo sanguíneo ni coagular el cerebro.

ColliourePlayaEl gentío dificulta la caminata y un músico ambulante nos desgarra los tímpanos, de modo que nos parapetamos en un recodo de la playa de Boramar, desde donde, mientras el mar nos arrulla, contemplamos las limpias aguas y la torre de la iglesia de Notre Dame des Anges, que se incrusta en la playa y nos muestra su formidable perfil de faro-campanario -hoy alumbro la costa y mañana toco a maitines-.

Cuando pasamos junto al cementerio, una pequeña y silenciosa multitud se arremolina frente a la tumba de Machado. Mientras los examino -los rostros apesadumbrados, la conversación congelada-, pienso en que Pedro Sánchez la visitó hace un par de meses, así como la sepultura de Manuel Azaña en Montauban y la playa de Argelès-Sur-Mer, donde el estado francés habilitó el primer campo de concentración para albergar al desborde de republicanos que huyeron de España tras la victoria de Franco. Ha sido la primera petición de perdón institucional y la primera muestra de condolencias por parte de un presidente del gobierno de España en más de 40 años de democracia. Entre tanto, la momia del dictador todavía se carcajea en el Valle de los Caídos.

Mis hijas han recorrido también la ruta de la memoria con la Escola Massana, forma parte de sus viajes formativos. Collioure, Argelès-Sur-Mer y la Maternidad Suiza de Elne fueron tres de las etapas de su peregrinaje. Todos deberíamos hacer ese viaje en algún momento de nuestras vidas. Porque todos, absolutamente todos, se lo debemos no solo a alguno de nuestros familiares, sino también a nosotros mismos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s