Las pruebas diagnósticas de 4º de ESO

Aunque me causa tremendo estupor tal expresión, transcribo literalmente la denominación que indica la carta que ha llegado a casa: pruebas diagnósticas. Como cuando tienen que practicarte una histerectomía y desean asegurarse de que no existe otra solución que extirparte el útero.

En el escrito que adjunta el resultado de tales pruebas nos aclaran que sirven para “analizar, valorar y reorientar, si es necesario, la práctica docente de los primeros cursos de cada etapa educativa para conseguir la formación y los aprendizajes que establece el currículum”. O sea, que esta evaluación diagnóstica –otro de los términos empleados- de 4º sirve para corregir desviaciones indeseadas en la manera de impartir las clases de 1º y 2º. O eso interpreto yo.

Tras leer la nota introductoria firmada por el centro donde estudian mis hijas, me detengo en el informe que ha preparado el Departament d’Ensenyament de la Generalitat. El señor Joan Mateo Andrés me explica que, desde su subjetivo punto de vista, las competencias básicas del alumnado de 4º de ESO son “comprender lo que leen, expresarse por escrito con claridad y corrección, tener un dominio básico de una lengua extranjera y resolver problemas matemáticos, científicos y tecnológicos parecidos a los de la vida cotidiana”. Acotar tanto los problemas de la vida cotidiana a solucionar ya da una pista de en qué territorio nos movemos: memoriza el principio de Arquímedes, pero ni te plantees preguntarte por el reparto desigual de la riqueza.

Compruebo que se han valorado cinco áreas: catalán, castellano, inglés, matemáticas y ciencia y tecnología. Como, por más que las busco, no las encuentro en el susodicho informe, me pregunto dónde quedan las artes y la filosofía, y llego a la conclusión de que para la Generalitat no son competencias básicas. Relacionarse con el medio de manera científica y tecnológica es fundamental para la futura ciudadanía, mientras que reflexionar sobre cómo hacerlo –de manera sostenible o como si no hubiera un mañana-, pues se ve que no tanto. O nada.

Me irrita profundamente la absurda evaluación diagnóstica. Lo peor no es el qué, ya de por sí arbitrario e inverosímil, sino el cómo. El entorno familiar, las circunstancias socioeconómicas o el estado de salud del examinando son solo tres de los múltiples factores distorsionantes que se me ocurren. Inciden de manera perversa en los resultados y, sin embargo, son obviados. Por no hablar de que la metodología favorece a los alumnos que dominan el manejo de las palabras y el lenguaje matemático. ¿Qué ocurre con aquellos estudiantes que se expresan con más precisión a través de, por ejemplo, el lenguaje musical, el gastronómico o el gimnástico? No cuentan. No existen para el mágico parámetro de la excelencia –creo que si alguien se vuelve a referir a ella en alguna sesión informativa de bachillerato me pondré a gritar-.

Recuerdo que hace tres décadas el sistema educativo vigente me favorecía. Se me daban bien las matemáticas, sabía explicarme bien por escrito y con cuatro conceptos básicos me las apañaba para hilvanar un discurso coherente, a diferencia de otros compañeros con talentos negligidos en el currículum académico. Muchos adolescentes de mi generación fueron un fracaso escolar, que yo entiendo como fallo catastrófico y alienante del sistema educativo. ¿Tan poco hemos evolucionado desde entonces?

Ángela tiene la próxima semana un examen de lengua y, según me cuenta, aún arman árboles de análisis morfosintáctico. Llevo 25 años trabajando como redactora y nuncajamásdelosjamases he utilizado esos engendros que solo interesan a filólogos y logopedas. Me parece muy sintomático que se tienda al enfoque comunicativo para el aprendizaje de idiomas extranjeros mientras que, en los colegios, para la lengua materna se continúe primando la enseñanza gramatical. Es un pequeño ejemplo de cuán a fondo habría que replantear esa educación bulímica –maravillosa definición de María Acaso- en la que nuestros retoños deben invertir, sí o sí, tantos y tan preciosos años.

Cuántas ganas de que mis hijas acaben la anacrónica y enajenante ESO.OurEducationSystem.jpg

 

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4 comentarios en “Las pruebas diagnósticas de 4º de ESO

  1. Bravoooooooooooooooooo! Les meves just aquesta setmana han fet el mateix però a 6è de primària: “prova de competències bàsiques”. L’Arianna estava tan nerviosa abans de fer-les, que em va costar molt convèncer-la de que aquestes proves no tenen cap validesa més que la d’establir un rànking d’escoles que no interessa a ningú.

    • Pobreta, sort que té una mami amorosa com tu ❤
      Molt tipa que perdin el temps en bestieses enlloc d'invertir tots els recursos possibles en una reforma educativa amb cara i ulls. Jo el curs vinent animaré a la Mariola a "fer campana" els dies de les proves, no la vull fer passar per aquest tràngol, tot i que no sé què decidirà fer ella…

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