Valle de Otal

Esta mañana las niñas de nuestros ojos han preferido quedarse en casa remoloneando, así que nos hemos ido solos a hacer nuestra expedición al valle de Otal. Un vericueto parte de Oto hacia allí en un trayecto que, según las indicaciones, recorre unos 11 km montaña arriba y dura aproximadamente 5 horas –qué cálculo tan optimista-. No lo hemos tomado porque esa opción nos resulta del todo inverosímil, sin embargo lo indico por si algún aficionado al senderismo se ve capaz de tamaño logro. Nosotros, desde luego, no: nos hemos desplazado en coche hasta San Nicolás de Bujaruelo para emprender nuestra excursión desde allí.

El paraje se veía bastante solitario cuando hemos llegado al Refugio de Bujaruelo, a excepción de los campistas, que empezaban a asomar desde sus tiendas. Mientras desayunábamos para tomar fuerzas, las simpáticas chicas que nos han atendido en la barra nos han confesado que hoy habían abierto incluso un poco antes, a las siete menos cuarto, a petición de un grupo de 40 personas. No les quedan habitaciones libres hasta septiembre.

Para el primer tramo hacia Otal hemos optado por la vereda que orilla el Ara por su margen derecho hasta el puente de Oncins: es más placentero que la pista forestal que hemos enfilado desde allí. Llegar desde el refugio hasta la entrada del valle de Otal nos ha tomado una hora larga. Aunque el recorrido se hace un poco pesado por la pendiente, el camino es bastante fácil y las vistas son magníficas, de modo que es apto para familias con niños con ganas de disfrutar de la jornada en un lugar idílico y poco concurrido.

61.OtalLa entrada al valle glaciar está cercada. Se accede por una puerta metálica que indica que debe permanecer siempre cerrada para que no se escape el ganado: en la vaguada enseguida se divisa una pequeña multitud de reses pastando apaciblemente, con las moscas incordiando, pertinazmente acechantes y adheridas a sus afables ojos –qué bichejos tan impertinentes-.

Para atravesar el circo de Otal de extremo a extremo por la misma pista forestal, desde la entrada al valle hasta los pies de la sierra de Tedeñera, se necesita poco más de media hora. Además de gozar del espléndido paisaje, durante el paseo podemos detenernos a observar unas lindas estrellas lilas de seis pétalos que brotan a ras de suelo y tapizan el pasto. Son las merenderas, unas florecillas típicas de los prados de montaña frecuentados por rebaños.

66.Otal6Al fondo del valle, el río Otal cae en pequeña cascada sobre una poza de aguas límpidas en la que apetece sumergirse para refrescarse un poco, aunque nosotros nos hemos conformado con remojarnos hasta la rodilla y lavar la fruta fresca que llevábamos como tentempié. Más arriba, una senda de vacas conduce al cercano valle de Ordiso, pero hemos desestimado la opción porque ya nos dábamos por satisfechos con lo recorrido hasta allí y tampoco nos podíamos demorar tanto: nuestros cachorros nos esperaban para comer.

Ya de regreso, ante la multitud de paseantes que habían tomado el Refugio de Bujaruelo, hemos hecho una breve pausa en Torla para regalarnos un merecido y frugal aperitivo. Aquí me estoy aficionando al vermú casero, que siempre apetece. ¡Salud!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s