“Aburrirse no es divertido”

Podríamos haberlo hecho en rucio. Burrotrekking.com, sin ir más lejos, alquila borricos por horas y por días –me gustaría saber qué es eso de la burroterapia que anuncian en su folleto-. Sin embargo, hemos preferido recorrer los altos de los alrededores a bordo de nuestro 4×4, llamadnos quisquillosos.

Desde Buesa, una preciosa aldea-refugio que ha sabido preservar su carácter silvestre y montaraz, parte una pedregosa pista forestal que conduce, costeando la sierra, a la carretera que une Sarvisé y Fanlo. Nos ha indicado por dónde debíamos tomarla Karine, de http://www.balcondelpirineo.com, que mientras sostenía a su hija Alice sobre la cadera, con el brazo que le quedaba libre iba recogiendo vasos y botellas de las mesas de su alegre y acogedor establecimiento.

1.FanloEn cuanto hemos llegado a Fanlo, lo primero que nos ha llamado la atención es su cautivadora arquitectura popular, quizás la mejor conservada de los lugares que hemos visitado hasta ahora en el Sobrarbe. La Casa Arruba, con su torreón defensivo con matacán, está catalogada como Bien de Interés Cultural. A su lado, un refrescante lavadero-abrevadero, construido en 1912, proporciona una deliciosa sombra que se agradece en este verano especialmente sañudo. No obstante, el mejor regalo para los ojos es la sobrecogedora panorámica de los picos de Ordesa que se divisa asomándose a algunas de las callejuelas de esta minúscula población.

Un poco más adelante por la carretera a Buerba, a la izquierda, podemos tomar el desvío que lleva a Sercué, una aldea que quedó despoblada hace varias décadas pero que poco a poco está recuperando su pulso: se puede distinguir alguna vivienda habitada, algún alojamiento de turismo rural y cuidados huertos en las terrazas de las laderas.

2.Ermita2Por encima de Sercué, como un perenne vigía, se eleva la bonita iglesia de San Miguel, en lamentable estado de avanzada decrepitud, aunque algún parroquiano intenta mantenerla en mínimas condiciones, como comprobará quien curiosee un poco en su interior: el cerrojo del desvencijado portón de madera es un cordel atado a un clavo. Los techos están apuntalados, una colección de estampitas y flores de tela decora el altar y la pila bautismal está hecha añicos. Mientras sorteo algunos escombros, me pregunto cuánto más durará en pie. Qué hermosa ermita podría llegar a ser.

4.Ermita3A su vera, bajo una suave pendiente de pasto que alguien ha cortado, reposan para siempre Socorro y Manuel. Desde detrás de su tumba se contemplan, extendiéndose ante ellos como una ofrenda, unas vistas formidables del valle de Vió. Entre tanto, allá abajo, muy abajo, en el congosto del río Aso, turistas vestidos de prendas multicolores pasean y practican deportes acuáticos.

Se está muy bien en ese templo al aire libre junto a la ermita. En silencio. Casi en la cima del mundo. Con la única y silenciosa compañía de Socorro y Manuel. Nos hemos resguardado en una esquina sombreada –corre una suave y fresca brisa- desde la que divisamos el paisaje y saboreamos el momento. Sin prisas. Recreándonos en cada detalle. Nos quedaríamos a pasar el día allí, haciendo nada y repensándolo todo. Y entonces nuestras adolescentes hijas, que se habían quedado en el coche, nos devuelven a la realidad: “Aburrirse no es divertido”.

5.Cañón+SestralesCuando salimos de Sercué, retomamos la carretera hacia Buerba y nos detenemos en el mirador de Sestrales. Desde allí apreciamos mejor el perfil kárstico de esa magnífica cima dentada que ya habíamos intuído desde Fanlo y observamos, al fondo del barranco pero más de cerca que desde la entrañable ermita de Sercué, las familias felices y trotonas de colores centelleantes. Muchos, muchísimos holandeses por allí, como atestiguan las matrículas de los automóviles aparcados sobre el arcén.

6.DesfiladeroMás adelante hay un segundo mirador cuyas vistas son más sobrecogedoras si cabe, ya que abarcan el macizo montañoso de Ordesa y el asombroso desfiladero que zigzaguea rasgando sus entretelas. Estamos en los aledaños del cañón de Añisclo, una profunda garganta fruto de la erosión glaciar en la que conviven en armonía encinas y hayas, en una infrecuente conjunción selvática pirenaico-mediterránea.

Cuando llegamos a Buerba damos por finalizado nuestro recorrido de altos vuelos, aunque de regreso todavía nos detenemos en Vió para retener una última imagen para el recuerdo.

7.Vió

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s