Fernando

FernandoMi padre fue un hombre excepcional. Sé que lo digo desde mi subjetivísimo punto de vista de hija. No obstante, realmente lo fue. Resumirlo en esta entrada no es fácil, pero creo que bastarán un par de ejemplos paradigmáticos para hacerse una pequeña idea.

Llegó a ser el máximo responsable de la cuestión tecnológica de Telefónica en Tarragona. El rimbombante cargo que ostentaba entonces y cómo llegó a él es lo de menos: nadie le regaló nunca nada y todo lo que consiguió, que no fue poco, lo hizo por méritos propios. Entre sus múltiples responsabilidades figuraba el tener que valorar, escoger y decidir las subcontrataciones de algunos servicios. En una ocasión, un posible proveedor entró en su despacho con uno de esos despropósitos heredados del franquismo que, por desgracia, continúan vigentes: si seleccionaba a su empresa para el trabajo, mi padre recibiría su correspondiente comisión. Puedo imaginar perfectamente la cara de mi padre en ese momento, entre el estupor, la incredulidad y la indignación. No obstante, tras dominar las ganas irrefrenables de echarle de allí con cajas destempladas, quiso darle a aquel hombre una segunda oportunidad. “Lo que pensabas darme a mí, descuéntalo del presupuesto de Telefónica y preséntamelo de nuevo”. Su interlocutor quizás pensó que era gilipollas. Yo continúo admirándole por ello. Y por muchas otras cosas, claro.

Cuando mi hermana y yo éramos adolescentes, todavía menores de edad, empezamos a salir de noche durante nuestras vacaciones de verano. Pasábamos julio y agosto en una casa del término municipal del Bruc, en Montserrat, y solíamos ir a una discoteca que distaba unos tres kilómetros. Mi padre se ponía el despertador a las tres o las cuatro de la madrugada -nunca trasnochaba y era de talante más bien matutino- y nos venía a recoger, feliz de hacerlo: nos recibía, sentado al volante de su coche, recién peinado y perfumado con su colonia favorita, su música clásica preferida a todo volumen y la sonrisa puesta. A los padres del nuevo milenio esta costumbre nos parece de lo más normal, pero os aseguro que, a principios de los ochenta, era ciencia ficción.

Sus últimas palabras antes de fallecer fueron: “Mis hijas… ¿qué será de vosotras?”, mientras nos miraba alternativamente con el temor en los ojos, no a la muerte inminente, sino a nuestro inevitable desamparo. Porque, todavía hoy, catorce años después de despedirnos de él –qué terrible momento el de la tapa del ataúd cerrándose sobre aquel rostro tan querido-, no solo le echo de menos como padre, sino también como confidente y amigo.

Añoro a quien tanto me quiso, incondicionalmente y con la misma ilusión de padre reciente hasta el último día. A quien tanto me enseñó, sin adoctrinarme jamás. Al referente de quien aprendí no solo a escuchar sin juzgar, sino también el valor del respeto y la honestidad.

Cuánta suerte tuve, a pesar de gozar de él durante tan poco tiempo. Supongo que, precisamente por eso, siempre le echaré de menos.

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6 comentarios en “Fernando

  1. Me has hecho llorar!!! Que suerte has tenido amiga!!! Y que suerte que ha tenido él de que llegarás a su vida y lo escogieras como padre! Te lleno de besos y te abrazo con toda mi alma Gracias por compartir esto que nos enseña tantas cosas y sobretodo a como ser padre!!!! Te mando todo el calor posible Un abrazo enorme SOS muy especial! Y veo también que especial ha sido donde llegaste! Val

    Enviado desde mi iPad

  2. Sí, realmente me siento afortunada, ¡por tantas cosas! Y quiero dar las gracias por ello en voz alta y clara. A ti también te agradezco que seas mi amiga. Te mando un abrazo amoroso desde el fondo del corazón.

  3. Excepcional es poco tenia una calidad humana preciosa!!!! siempre tenia una broma que te hacia sacar una sonrisa incluso en sus últimos días.
    Era el mejor tío del mundo, estuvo en un momento de mi vida muy difícil y me ayudo muchísimo.
    Lo recuerdo en el taller haciendo inventos con el soldador y arreglando todo lo que en sus manos caía esa afición la cogió mi hermano que conserva un soldador de estaño que le regalo y a día de hoy utiliza.

    Me recordaba mucho a mi madre dos grandes!
    precioso relato Nuri

    • Hola, Tamar, qué alegría saber de ti 🙂
      Este texto que ha compartido mi hermana en su muro de facebook lo escribí yo, bienvenida a mi blog 😉
      Abrazoso amoroso virtual ❤
      Helena

      • Ya tienes una nueva seguidora, hace poco me mandaron fotito de tu familia preciosa!
        No tienes ningún relato de viajes por Tenerife asi que ya sabes que aquí tienes tu casa! un beso grande y estamos en contacto.

  4. ¡Guapa! Ya he visto que tienes otra niña, tan requeteguapísima como su mami y su hermana. Me alegro de recuperarte, bombón. Lluvia de besos para tu pequeña familia ❤ ❤ ❤ ❤

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