La vida es demasiado real como para atraparla con palabras

La frase no es mía, sino de Jonás Arranz, el protagonista de “98 Octanos”. Aurelio González, su autor, no podía haber escogido mejor escenario para hablar de su libro, que diría el insufrible Francisco Umbral: la Biblioteca Bon Pastor. Primero, porque uno de los escenarios donde se desarrolla la novela es, justamente, el barrio del Buen Pastor. Y en segundo lugar, pero más importante, porque mi amigo Aurelio se crió allí y todavía no ha acabado de cortar el cordón umbilical –quizás jamás lo haga- que le vincula con ese territorio barcelonés tan negligentemente obviado, que en su memoria ha quedado congelado en un tiempo pasado que no regresará.

Con Aurelio compartí cuatro años de estudios, los de aquellos casi míticos y ya extintos BUP y COU. Íbamos juntos a clase en el 73, una línea de autobús que todavía une el distrito de Sant Andreu con la plaza Kennedy y pasa muy cerca de la mencionada biblioteca. Él todavía era un niño tan tímido como adorable cuando yo ya estaba en plena efervescencia adolescente –a cierta edad, las chicas parecemos las hermanas mayores de nuestros compañeros de curso-. Aurelio solía observar atentamente a su interlocutor con la misma mirada curiosa y escrutadora que ahora. Escuchaba cada palabra cuidadosamente –yo creo que algún término hasta lo masticaba antes de digerirlo- e intervenía sin estridencias, argumentando impecablemente sus reflexiones, con una agradable y seductora conversación que conquistaba a quien se le pusiera por delante.

Todavía lo hace. Sabe gustar. Y lo mejor de todo es que lo hace sin proponérselo, de una manera tan natural que desarma a cualquiera. Como esta misma tarde, sin ir más lejos. Aunque hay que reconocer que al nutrido e incondicional público que hemos acudido hoy a la Biblioteca Bon Pastor nos tenía ya en el bolsillo antes de empezar. Los espectadores éramos, básicamente, allegados y miembros del club de lectura que Juanjo Arranz, locuaz conductor de la charla y durante años convecino de Aurelio –de pequeños, ambos residían en el número 84 de la calle Estadella-.

Ha querido el calendario que la presentación coincidiera con la fiesta mayor del barrio y un campeonato de ajedrez popular. En el ambiente se notaba un calor tan entrañable como acogedor, un abrazo virtual repleto de cariño y muy buena predisposición. Se estaba bien allí. Y el evento se ha desarrollado en un clima tan familiar como el escenario y la audiencia: más que una presentación editorial al uso, ha sido una conversación entre amigos, trufada de anécdotas vividas y pensamientos en voz alta sobre el proceso de crear. Tan cercano y casual ha sido todo, que Aurelio ha compartido con nosotros algunas de las piezas que ayudan a urdir los argumentos de sus obras y su selección musical de Spotify para “98 Octanos”. Incluso nos ha invitado a participar en una especie de brainstorming casero para la tercera y última novela de su trilogía “Insert coin”.

De momento acaba de publicar la segunda. Os invito a saber un poco de ella cotilleando en este enlace:
http://scriptorium.com.es/?page_id=86

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2 comentarios en “La vida es demasiado real como para atraparla con palabras

  1. Amiga como nos haces vivir!!! Que ganas q tienes con todo!! Nos llevas por caminos diversos y llenos de vida! Gracias!! Besos de colores y con amor!!

    Enviado desde mi iPad

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