Me encanta Barcelona el día de Sant Jordi

Todo el mundo debería visitar Barcelona por Sant Jordi por lo menos una vez en la vida. Como el Camino de Santiago o la peregrinación a La Meca, pero en versión leída y floral.

Desde la hora bruja en que amanece, las calles de mi ciudad se engalanan de rojo pasión. En cualquier esquina hay estudiantes, mujeres salerosas e incluso familias enteras que te ofrecen, con mayor o menor gracia, la bella flor, con diferentes grados de lozanía y exuberancia, desde la más pelona hasta la reinona de envidiable corola. Estas efímeras floristerías de una sola jornada conviven, en vistosa promiscuidad, con las paradas de libros, las más repletas de novedades editoriales que aguardan pacientemente esta cita para asomarse al mundo. Todavía recuerdo a mi vecina el año pasado, merodeando por la librería del barrio, sin atreverse a hacerse con un ejemplar del último engendro de Jorge Javier Vázquez hasta que, por fin, superó la vergüenza de que yo conociera su secreto y se lo llevó casi de soslayo, toda ella disimulo y discreción. Todos tenemos nuestros vicios inconfesables.

IMG_20140423_204820Este Sant Jordi en casa han abundado los libros y las rosas sin orden ni concierto. De buena mañana –soleada, alegre, maravillosa- hemos salido de nuestro hogar con la sonrisa puesta y la mirada curiosa, observando rosas fragantes y esplendorosas con sus envoltorios de partitura, purpurina y cristal. Ventas solidarias por los niños de Calcuta, por el cáncer infantil, por algún casal del Raval. Parejas enamoradas o reconciliadas por un día, amigos del alma, familiares entrañables, romances vintage, declaraciones de precoz amor adolescente y rosas y libros porquesí, porquetelomereces.

Barcelona por Sant Jordi no es tan solo un gran y colorido mercadillo al aire libre. Es mucho más. Barcelonautas de todo tipo nos echamos a la calle con el ánimo predispuesto al optimismo y la mirada risueña, unos a por rosas, otros a por libros, los más a por ambos objetos de deseo. Todos con la esperanza -incluso diría que con la vehemente voluntad- de que sea un gran día. Con un sentimiento compartido de buena vecindad. De alegría fraternal contagiosa. De auténtica eclosión primaveral. Yo creo que hasta nos toleramos, nos respetamos y nos queremos más.

Qué hermoso sería que el espíritu de Sant Jordi fuera universal y perdurara durante todo el año, desde Barcelona hasta Lower Hutt. Así que, si este año te lo has perdido, nos vemos aquí, en Barcelona, dentro de 365 días. No digas que no te aviso con tiempo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s