Los baluartes de Entre-deux-Mers

El término baluarte está ya en desuso, pero es la mejor aproximación que conozco al palabro francés bastides, que tampoco se utiliza ya. El origen de los baluartes de la región de Entre-deux-Mers es la voluntad de los reyes franceses e ingleses de los siglos XIII y XIV de administrar -¿dominar?- el territorio comprendido entre el Garona y el Dordoña.

Hoy hemos visitado los más renombrados baluartes de la zona desplazándonos en nuestro automóvil. Si hubiéramos dispuesto de más días aquí, sin duda lo hubiéramos hecho a bordo de las bicicletas que nuestros anfitriones ponen a disposición de sus huéspedes: nada mejor que recorrer carreteras, pueblos y paisajes de la Gironda pedaleando sin prisas.

Todavía hoy, Sauveterre-de-Guyane, fundada en 1281 por el rey Eduardo I de Inglaterra, y voluble y caprichosa durante la Guerra de los Cien Años –cambió 10 veces de reino para acabar siendo francesa en 1451-, es un cruce de vías de comunicación. Las carreteras que llegan a esta población, que conserva su recinto amurallado y sus puertas medievales, la rodean en una curiosa circunvalación que evita atravesarla. Cremas aceituneroEsta mañana acogía a su mercado de productores locales, donde, cómo no, hemos adquirido una decena de los famosos cannelés de Bordeaux y un variado surtido de aceitunas y cremas para untar el pan tostado o aderezar la pasta: de berenjena asada, de alcachofa y de pesto rojo. Lo nuestro es un no parar de comer.

Fundada en 1273, Blasimon no se convierte en baluarte hasta 1322, de la mano de Eduardo II. No obstante, lo más destacable de Blasimon es un edificio religioso: lo que queda de la abadía de San Nicolás, que se localiza a las afueras de la localidad en un paisaje evocador, tranquilo y refrescante. Todavía se celebran ceremonias religiosas esporádicamente en su iglesia, tal y como indica el calendario de misas de las parroquias de la zona. Deben de haber muchos creyentes practicantes, porque abunda la información sobre rituales religiosos, como la comida del cordero pascual del próximo fin de semana –“recuerda traer tus propios cubiertos”-.

Monségur merece una mención especial, ya que es el único baluarte de la Gironda construido sobre una colina. Es una villa agradable y tranquila en la que apetece quedarse a pasar unos días. Fundada en 1265 por Leonor de Provenza, reina de Inglaterra, ha conservado su perímetro fortificado, sus callejuelas con pintorescas casas y las galerías de arcadas de su plaza principal –hoy renovadas por completo-, en mitad de la cual se eleva un mercado de hierro fundido y cristal del siglo XIX. Monségur2Su fresco y sombreado camino de ronda, que bordea los pies de las murallas –hoy son de propiedad privada y las puertas de la ciudad fueron destruidas en el siglo XIX-, invita a un agradable paseo con vistas al valle del Dropt, afluente del Garona.

La_Sauve_MajeureObviaría Créon -que además tiene nombre de planeta repleto de alienígenas de torva mirada- si no fuera porque le queda tan cerca la imponente abadía de La Sauve-Majeure, fundada en 1079 por monjes benedictinos en plena ruta del Camino de Santiago y consagrada en 1231. Es una fabulosa muestra de arquitectura románica que merece muchísimo la pena visitar.

Y a orillas del Garona se levanta el baluarte de CadillacCadilhac en gascón-, que data de 1280 y fue ordenado construir por Eduardo I de Inglaterra. A las viejas murallas y las dos antiguas puertas de la ciudad –la Porte de l’horloge y la Porte de la mer-, se suma como sitio de interés el Castillo de los Duques de Épernon, uno de los primeros ejemplos de arquitectura a la francesa.

Cadillac tiene un curioso nexo con la mítica marca automovilística, que tomó su nombre del fundador de la ciudad de Detroit: Antoine Laumet de la Mothe, señor de Cadillac, aunque tal título sea totalmente falso. Joven gascón hijo de simples burgueses, Antoine Laumet magnifica sus orígenes y se inventa ese señorío ficticio en el momento de contraer matrimonio en Québec. Los embustes continúan después, cuando se proclama militar de experiencia, aunque lo cierto es que lidera la expedición que construye el fuerte Pontchartrain, la primera piedra del futuro Detroit. Pero eso ya es otra historia…

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