Magnolia

Aunque oficialmente se llamaba Purificación, a mi suegra todos le llamábamos Magnolia. El nombre lo escogió su padre, cuyas ideas libertarias le llevaron a bautizar –es una manera de hablar, el bisabuelo de las niñas de mis ojos era un descreído- a otro de sus once hijos como Acracio.

Magnolia nació en el año en que se inició la dictadura de Miguel Primo de Rivera, el mismo día en que, varias décadas después, Tejero perpetraría su fallido golpe de estado –qué bien se lo montó el campechano para hilvanar su inverosímil disfraz de demócrata-.

Malvaloca (1942)La bella Magnolia floreció en Córdoba, su tierra, y su frondosa melena caracolera le valió el sobrenombre de la malvaloca porque solía peinarla a la manera de Amparo Rivelles en la película de Luís Marquina.

Magnolia coleccionaba fotografías y cartas que esperaban sempiternamente un poco de orden y concierto, mezclándose las unas con las otras en alegre y caótica multitud. También aprovechaba retales para coser encantadoras bolsas en las que guardar ropa interior, zapatos, abalorios y pinzas de la ropa. Pedazos de papel. Trozos de tela. Íntimas esquirlas del alma, premonitorias de la fragmentadora enfermedad que había de venir.

Esos escasos paréntesis, reservados solo para ella, fueron las contadas excepciones de una vida que vivió por y para los demás. Porque a Magnolia –tan tierna, tan sabia- se le evaporaron los días en eso, en cuidar de todos. De su madre, quien, ya viuda, arrastró a sus hijos hasta Barcelona huyendo de la yerma posguerra andaluza. De su marido, panadero de oficio, la mayor parte de cuyo devenir discurrió bajo la luna lunera, “niño, no juegues ahora, que el papa está durmiendo”. De sus tres hijos, que con los años acabaron siendo dos, “¿cómo voy a ser feliz yo, si se me murió mi Rosarito?”. De sus dos primeros nietos, a quienes tanto supo y pudo querer. Y de la muñeca con la que se entretenía cuando el Alzheimer llegó para quedarse –siempre lo hace, el muy malaje-.

Tras irse apagando paulatinamente durante una tan lenta como irremediable regresión –qué terrible certeza saber que nunca podríamos despedirnos de ella-, cuando tan solo quedaba la mínima expresión de su frágil cuerpo –la mirada ausente, borrada también la añorada sonrisa, la imperturbable reacción del sauce ante un beso o un abrazo-, esta madrugada, por fin, yo creo que gracias a la fe de ese ángel de la guarda que es nuestra amiga María –“voy a rezar, si te parece, porque hay alguien que no la deja irse”-, se ha despedido de nosotros definitivamente.

Nunca olvidaré sus primeras palabras cuando nos conocimos: “me ha dicho mi nieta que me vas a gustar porque sonríes mucho”. Y así pienso recordarla, sentada apaciblemente junto a su mesa camilla –el sol reflejándose en las blancas ondas de su todavía hermoso cabello- y observándome el alma con su sana curiosidad de madre amorosa.

Felicidades, Magnolia. Por fin libre.

Anuncios

6 comentarios en “Magnolia

  1. Querida Helena,

    Cómo agradecerte este espacio; qué bueno es poder escribir cuando la voz se quiebra y las lágrimas nos perturban.

    Rezo y, mientras tanto, Magnolia está sonriendo bajo la tierna atención de su marido y las caricias de su Rosarito; orgullosa de sus hijos y sabiendo que “su Jose”-por que así se expresan las mujeres andaluzas- es un hombre muy querido por ti, por vuestras hijas, por su hermano y por las personas que tenemos la dicha de conocerle, de compartir espacios y pensamientos entrañables.

    María, que también soy Rosario

  2. Mi querida amiga! No sabía! Que noticia ! Pobrecitos! Pobres todos y cada uno…. Si bien imagino que su descanso era deseado, no deja de ser un duro momento igual Las despedidas para siempre son así…. duras porque son claramente para siempre! Porfas, un beso enorme a todos y a cada uno! Que bonito homenaje le has hecho!!!!! Sin palabras pero llena de besos y abrazos! Val Porfas le das a Jose el beso más grande que puedas… No le yo a escribir para no molestarlo!

    Enviado desde mi iPad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s