La Nochebuena empieza en el Mercat de la Boqueria

Lo bueno de ser charnega es que vas sumando tradiciones con aquella alegría, así que en casa celebramos una especie de navidadfusión –es lo que pasa en todos los hogares, cada cual celebra las fiestas a su manera-. En Cataluña se celebran Nadal y Sant Esteve el 25 y el 26 de diciembre, pero la noche del 24, Tió aparte -ese tronco de árbol mágico que “caga” chuches y fruslerías, qué escatológicas son nuestras festividades-, no se suele festejar gran cosa.

Mercat Sant Josep La Boqueria BarceelonaA mí lo de la Nochebuena me viene por parte maña. El día 24 a primera hora, bien temprano, mi padre solía acudir al Mercat de la Boqueria a escoger frutas exóticas. Piñas y plátanos enanos, lichis, rambutanes, carambolas, mangos, cerezas de Chile, frutas de la pasión y algún que otro coco engalanaban la mesa para la ocasión y nos brindaban la oportunidad de tomar un postre especial a los que no somos golosos –sí, ahí me incluyo-, soslayando turrones y mantecados.

Los orígenes del Mercat de la Boqueria, cuentan, se remontan a la Edad Media, cuando los payeses de otros pueblos y de las masías de los alrededores acudían a las puertas de la antigua muralla, hoy Pla de la Boqueria, para ofrecer sus productos a los barceloneses. Hasta 1840 no empezó a contruirse el recinto que hoy conocemos, que se cerró en 1914 con su cobertura metálica. La web oficial explica esto y muchos otros interesantes detalles, os animo a cotillear un poco: http://www.boqueriainfo.

Anteayer, aprovechando que salía de una reunión de trabajo en la Plaza Real, me acerqué allí, a ese vistoso lugar en el que los turistas que todo miran pero nada compran entorpecen el paso de quienes vamos a abastecernos y nos vemos en la obligación de esquivarlos. Se plantan ante las paradas, ojipláticos, sepultados bajo una montaña de cámaras, mochilas y faltriqueras, como árboles de Navidad vivientes de las tiendas Coronel Tapiocca, por lo que suelo recorrer el mercado por sus pasillos laterales para acceder a mi particular objeto de deseo: la zona de pescado y marisco.

El año pasado, en una de mis incursiones al mercado más emblemático de Barcelona, descubrí que una mami del colegio de mis hijas tenía allí un par de paradas de pescado. Lo mejor de todo es que me reveló, para gozoso placer de mi pequeña familia, dónde podía hacerme con el que probablemente sea el mejor atún de La Boqueria: se trata de la parada de Maria Lluïsa Sanz Gaña. Sanz, como mi padre, como yo misma. Verdaderamente, hay un orden cósmico.

El atún de Maria Lluïsa es extraordinario. Su apetitoso color rubí, su tierna textura al cortarlo –siempre lo pico a cuchillo antes de congelarlo, es la base del tartar de atún con guacamole que preparo por Nochebuena- y su asombrosa pureza –Maria Lluïsa solo ofrece perfectos, casi escultóricos, bloques túnidos-, bien merecen la pequeña inversión –este año, 35 euros el kilo-. Aproveché para llevarme también unos bígaros que todavía burbujeaban y un par de patas de pulpo cocido.

Desafortunadamente iba demasiado justa de tiempo por mis compromisos laborales. Si no, me hubiera sentado en uno de los taburetes del Bar Central y me hubiera regalado alguna tapita recién hecha de pescado fresco. A pesar de que suele estar muy concurrido, solo es cuestión de tener un poco de paciencia, ir paseando por los alrededores y apostarse allí en cuanto hay un hueco.

Al lado del Bar Central está el ascensor que sube hasta el aula de cocina donde Eulàlia Fargas imparte clase a niños y adolescentes, http://www.escuelacocinaboqueria.com/. Mariola, mi hija pequeña, ha sido muy feliz allí descubriendo mil y un sabores y texturas y preparando ricos platillos que luego hemos saboreado todos en casa. La verdad es que esos minicursos siempre han sido un obsequio de cumpleaños tan recurrente como agradecido.

Hace nada me he enterado de que también hay cursos de cocina para adultos con muy buena pinta, http://www.cuinica.com/, habrá que pensar en probarlos. Lo voy a apuntar en mi lista de propósitos para el 2014. De momento, intentaré sobrevivir a la Navidad, que ya es mucho. Desde que murió mi padre perdió esa magia infantil de besos de purpurina que intento recrear cada año para mis hijas. Así que creo que el día de Nochebuena me levantaré temprano y regresaré a La Boquería, a por frutas ricas como las que solía comprar mi padre.

De descreída a descreído: feliz Navidad, papá. Ojalá existan los universos paralelos y me estés observando desde allí.

Anuncios

2 comentarios en “La Nochebuena empieza en el Mercat de la Boqueria

  1. Recién lo leo con tIempo helena Que belleza! Feliz Navidad igualmente ahora que se lo que es y fue para vos! Recuerdo siempre ese bar donde nos sentamos y nos dimos un gusto enorme con las tapas…ñ recuerdas? También recuerdo que me dieron la noticia de que Clemens (era Clemens no?) tenía algo y yo debía volver urgente a Ffm. Recuerdo tu abrazo en ese taburete ! Recuerdo mi dolor y tu abrazo… No recuerdo porque fue… Pero parece q eso fue lo de menos, lo importante era el lugar, los olores, los colores y las emociones!

    Besos amiguita!!!! Val

    Enviado desde mi iPad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s